La historia de UNION Página Principal
Regresar a la Página de la Historia
Ir a la Página Anterior Ir a la Página Siguiente

1978: El año de la Revolución Futbolística

Había empezado el año 1978 con un plantel renovado y un técnico con las intenciones sacar resultados y mantener el equipo en una posición expectante en la tabla de posiciones. Pero el Señor Ignomiriello resultó muy apático en la formación del equipo y en su búsqueda de conformar una estructura sólida, llegó a mostrar a un equipo decididamente especulador y sin la motivación que necesita el hincha para recibir la posibilidad de un buen espectáculo. Al principio todo comenzó bien, con triunfos y alegrías. Pero siempre quedaba ese resquicio de saber que faltaba algo, Como si a un pintor, después de crear su obra la faltara color para darle vida y no lo encontrara. Entonces, con el correr de los partidos, la imagen ganadora se fue desdibujando, y en la apertura del mundial nos encontrábamos con un equipo moralmente y futbolísticamente resquebrajado.

Y el Metropolitano reinició su marcha y Unión seguía con los mismos problemas fueron pocas fechas más y antes la posibilidad de no poder hacer el resurgir el equipo, se toma la decisión de un cambió de timón. El hombre elegido fue Reinaldo Volken, quien trabajaba con las decisiones inferiores y que en años anteriores había tomado transitoriamente la dirección del primer equipo.

Y así fue que de un partido a toro sed produce la revolución. Aquel debut frente a Colon en el clásico fue realmente extraordinario. Un domingo de fútbol, con hombres que demostraron tener un amplio conocimiento del estilo que deseaba el nuevo técnico: un estilo futbolístico que no tenía secretos pero que representaba la totalidad del fútbol, con pressing, toque, desmarque y gol.

Poco a poco el equipo se fue amalgamando y al mismo tiempo creyendo en la nueva filosofía. No era necesario de representar un solo papel, sino que todos interpretaban el rol principal. Ya no esta el gol de Trossero (vendido a Francia) pero esta el talento de Telch, la movilidad de Giachelo, el despliegue de Ribecca, el temperamento de Pitarch, la velocidad de Alí, la habilidad de Arroyo, la sobriedad de una defensa que parecía enexpunable. El tiempo, artífice del destino de los hombres, también tendría su gran importancia en el futuro de éste equipo.

El Campeonato comenzaba su segunda vuelta. Unión ya era un equipo definido, un equipo temido, un equipo moralmente ganador. De pronto, ante la irregularidades de los rivales que disputaban la punta de la tabla, Unión se da cuenta que puede ascender muy cerca de ellos. Y fechas más, Boca se empieza desinflar, Quilmes a cansar, y Unión a comprender que, con un esfuerzo más se podía dar la alternativa de pelear. Mientras tanto, se logran triunfos extraordinarios como ser, el 5 a 0 a River, el 1 a 0 a Racing en Avellaneda, el 1 a 0 a Velez en el Amalfitani. Nadie podía derrotar a Unión y el equipo ascendía mas, cada vez se aferraba más a una ilusión.

Se llega a un final de bandera verde, como las carreras de caballos, cuerpo a cuerpo con Quilmes y Boca. Pero en los cien metros finales le tocó quedarse en el tercer puesto y arribar así, a dos puntos del Subcampeón. Quizás, si la carrera duraba cien metros más, Unión se quedaba con la corona, porque era quien venía mas entero, pero lamentablemente había empezado de abajo y le faltó el último esfuerzo, o mejor dicho no tuvo tiempo darlo de darlo...

Y el Premio fue para Quilmes, pero el gran aplauso fue para Unión, por todo lo que representó para nuestro futbol y por esa transformación que al término del campeonato mundial nadie imaginaba. Todavía quedaba la esperanza de tomarse la revancha en el Nacional.

Cuando comienza el nuevo campeonato, o sea el que todos conocemos como Nacional, Unión se nuestra con una estructura sólida pero con un funcionamiento a media máquina. Pero mantiene su imbatibilidad, y continúa manteniéndose firme en el primer puesto de su zona. Después de veinticinco fechas sin conocer la derrota es vencido por Patronato de Paraná. Pero el resultado adverso en el significado de un simple accidente, porque el equipo sigue bien consolidado y más aún cuando se decide trabajar a toda máquina. Se gana de ésta forma la zona y el derecho de participar en los cuartos de final. El rival es Racing, una institución obligada por su público a lograr el campeonato. Pero Racing lamentablemente, debe enfrenter al verdadero Unión, ese Unión que con toda comodidad había vencido a River 5 a 0. Y en Avellaneda se logra u triunfo resonante, y en Santa Fe se reitera la superioridad del equipo rojiblanco. Es que Unión ya no era una promesa, sino que se había transformado en una concreta realidad.

El turno de las semifinales hace Unión y River se enfrenten entre sí. En los cálculos previos no había mucha diferencia, tampoco en las estadística. Pero en el primer partido jugado en Santa Fe donde Unión pierde en varias oportunidades el gol, llega sobre el final un accidente que transforma el 0 a 0 en una triste derrota. Todo parecía que en el Monumental, River lo aplastaría a Unión, pero nuevamente la garra, el talento y el estilo futbolístico del equipo revolucionario vuelve a resurgir. Y River debe sufrir para ser finalista, porque sobre el final del partido casi se da el gran milagro de ganar aunque la suerte no ayudó a ese Unión tan valiente y aguerrido.