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Miércoles 25 de Noviembre de 2009

"LA ASIGNATURA PENDIENTE"

Tendremos que asumir las lecciones de esta realidad sin engañarnos a nosotros mismos, desear fervientemente ser candidatos no nos convierte en uno. A este equipo, lejos de casa, le falta personalidad y temperamento, el espíritu o el tan mentado "fuego sagrado" que aparece en los momentos difíciles cuando el rival apreta y hay que bancarse con hechos lo que se predica con palabras.

Si lo ocurrido el último sábado hubiera sido una falsa actuación, aislada o atemporal, en una campaña impecable, se podría hablar de un tropiezo circunstancial sin mayores preocupaciones, facil de revertir con solo ponerse las pilas, pero lo vivido en esta última presentación es un calco de las anteriores, en la que perdimos de la misma forma o alcanzamos a empatar con una enorme dosis de fortuna.

Lo peor que podemos hacer es negarlo, minimizarlo o bajar las expectativas con falaces argumentos apuntando ahora a objetivos menores. Es absolutamente cierto que desde el inicio la intención fue formar un buen grupo con el próposito de realizar la mejor campaña posible, resultados inesperados, actuaciones motivadoras y desempeños sobresalientes, nos hicieron avisorar metas soñadas que nos quitan el sueño hace años y que hasta ahora nunca habiamos podido considerar seriamente, porque convengamos que la experiencia jujeña se dio mas, por deficiencias ajenas, que por meritos propios.

Pelear arriba, por algo, amerita asumir que siendo protagonistas nos convertimos en la presa deseada, para quien necesita imperiosamente un triunfo porque se encuentra en situación delicada, se plantea un desafio o sencillamente ambiciona el lugar que ostentamos.

Para revertir esta falencia que nos aqueja en tierras lejanas, encarar la segunda parte del torneo con expectativas reales y ampliar nuestras posibilidades debemos tomar decisiones y principalmente aprender.

Hay una verdad irrefutable y es que TODOS queremos estar allí, en posiciones que nos permitan el ascenso, la dirigencia y el cuerpo técnico lo maneja con cautela, los jugadores a su conveniencia y de acuerdo a los resultados, para el hincha es fundamental y no existe otra premisa.

Teniendo en cuenta este ferviente deseo que subyace en los corazones rojiblancos, nuestro manager deberá decidir que soldados sirven realmente a este propósito, a quien se les han agotado las oportunidades y quienes todavia pueden ser útiles. Nuestro orientador táctico esta haciendo sus primeras armas, por momentos sus cambios parecen apresurados y el planteo táctico prematuro, nuestros jugadores suelen alternar pendulares estados de ánimo en los cuales pasan de la euforia al pánico y en esta última sensación, atenazados por los nervios comenten errores infantiles o rezuman miedo escénico, conviertiéndose en víctimas vulnerables de cualquier perejil que saca pecho, enancado en un apice de coraje. Ambos tendran la inmejorable ocasión de aprender de sus errores, corregirlos en silencio y en efecto, no solamente de la boca para afuera, sino en la firme intención de no volver a repetirlos.

El hincha, deberá aprender a ser paciente y utilizar el sentido comun bajando los decibeles en la habitual vehemencia en sus reclamos. Hay jugadores que son defenestrados por la crítica cuando aún no han pisado el campo de juego, aprendamos de la experiencia vivida con el zaguero que hoy es ícono y bandera y antes, el destinatario de todos los insultos, antes de matarlo démosle el tiempo necesario de demostrar que entendio cual es la actitud que pretendemos.

Cuando se pierde como perdimos, la bronca dispara los cañones en todas las direcciones, buscando culpables, injusto y totalmente argento. Corregir las cosas significa evaluar con la cabeza fría lo que esta ocurriendo, tomar acción y actuar en consecuencia, sin bastardear con espurios camoflaujes las enseñanzas de una verdad irrefutable, disponemos de la inapreciable oportunidad de trabajar con tiempo en este aspecto sumando incluso recursos propios y ajenos.

Nadie desconoce la importancia de lo realizado, nadie puede menos que congratularse con el presente logrado por esta conducción, pero en lo eminentemente deportivo necesitamos cambiar la imagen que estamos dando de visitantes cuando dilapidamos méritos con alarmante liviandad con el consecuente resultado desmoralizador, que nos lleva a resignar las posiciones que ambicionamos y que tanto trabajo costo obtener.

Estamos a tiempo, comencemos a transitar la senda de la optimización sin mentiras ni medias tintas, hay que trabajar en firme para superarlo y sumarle a nuestras actuaciones de local el plus necesario para convertirnos en un candidato auténtico.

Un abrazo rojiblanco
El pelao